Comprendiendo el Fenómeno El Niño y sus impactos en la Resiliencia Energética de Latinoamérica y Panamá

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Tras tres años de enfriamiento del Océano Pacífico y la presencia de una de las fases de El Niño-Oscilación del Sur (ENSO, por sus siglas en inglés) más largas de los últimos 15 años, en febrero de 2023 los expertos meteorólogos confirmaron el fin de La Niña y advirtieron de la posible formación de El Niño hacia mediados y finales de este año.

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https://www.bbc.com/news/science-environment-64950045

Desde Abril, la fase cálida del patrón climático ENSO ha estado presente, y los distintos modelos predictivos coinciden en indicar que la probabilidad de permanencia de este evento es superior al 90% para el periodo de Junio 2023 a Marzo 2024.

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Los análisis de principio de Junio indican que existe un 84% de probabilidad de que el fenómeno de El Niño tenga una intensidad al menos moderada, y un 56% de probabilidad de que se convierta en fuerte.

https://www.weather.gov/news/230706-ElNino

Pero, ¿qué significa esto para la industria energética de nuestra región y, en particular, de Panamá? ¿Qué podemos hacer para fortalecer nuestra resiliencia energética y mitigar sus potenciales impactos?

Antes de responder estas preguntas, primero revisemos algunos conceptos fundamentales sobre este patrón climático recurrente:

¿Qué es ENSO?

El Niño-Oscilación del Sur (ENSO, por sus siglas en inglés), es uno de los fenómenos climáticos más importantes y estudiados del planeta debido a su capacidad para modificar la circulación atmosférica mundial, lo que provoca cambios a gran escala en las presiones a nivel del mar, las temperaturas de la superficie del mar (SST, por sus siglas en inglés), las precipitaciones y los vientos, no sólo en el trópico sino en muchas otras regiones del mundo.

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El ENSO es un patrón climático cíclico global que se observa en el Océano Pacífico tropical (ecuatorial). Aunque ENSO es un fenómeno climático único, tiene tres estados o fases que pueden durar entre 2 y 7 años: El Niño, La Niña y ENSO-Neutral. El Niño se caracteriza por un calentamiento del centro y el este del Océano Pacífico tropical, mientras que La Niña se caracteriza por un enfriamiento de la misma región. La fase ENSO-Neutral se da cuando no hay presencia ni de El Niño ni de La Niña, y las temperaturas se aproximan a la media.

ENSO no es sólo un fenómeno oceánico, sino una interacción compleja entre el océano y la atmósfera en el Pacífico tropical. A través de ENSO, los científicos pueden detectar tendencias en el clima, lo que lo convierte en una valiosa herramienta de previsión estacional. Esta información puede utilizarse para ayudar a la gente a prepararse para posibles fenómenos meteorológicos, como inundaciones, sequías y huracanes.

¿Cómo se supervisa ENSO?

Las agencias meteorológicas internacionales utilizan varios indicadores para determinar la presencia de las distantes fases de ENSO. Entre los principales indicadores se encuentran:

  • Temperatura de la superficie del mar (SST, por sus siglas en inglés): El indicador más utilizado de El Niño es el Índice Oceánico de El Niño (ONI, por sus siglas en inglés), que mide la SST media en la región del Niño 3.4, una zona del Pacífico tropical central y oriental.
  • Los vientos: Se refiere a los cambios en los vientos del Océano Pacífico tropical. La NOAA vigila los vientos en el Océano Pacífico tropical mediante el Índice de Oscilación del Sur (SOI, por sus siglas en inglés). El SOI es una medida de la diferencia de presión entre Tahití y Darwin (Australia).
  • Las nubes y precipitaciones: Se refiere a los cambios en las nubes y los patrones de precipitación que se vigilan mediante datos de satélite.

Las regiones Niño, también conocidas como regiones Niño 1+2, Niño 3, Niño 3.4 y Niño 4, son áreas específicas en el Océano Pacífico tropical que han sido seleccionados por la comunidad científica para el monitoreo y vigilancia de ENSO. Estas regiones son cruciales para el seguimiento de este patrón climático debido a las siguientes razones:

  1. Influencia en la circulación atmosférica: El calentamiento o enfriamiento anómalo de las aguas del océano en las regiones Niño tiene un impacto directo en la circulación atmosférica a nivel global. Estos cambios en la temperatura del océano afectan la formación de patrones de presión atmosférica y vientos, lo que a su vez tiene consecuencias en los patrones de lluvia y temperatura en diferentes partes del mundo.
  2. Relación con los índices Niño: Los índices Niño, como el Índice de Oscilación del Sur (SOI) y el Índice de la Temperatura de la Superficie del Mar (SST), se calculan utilizando datos de las regiones Niño. Estos índices proporcionan medidas cuantitativas del estado y la intensidad de ENSO y son ampliamente utilizados por los científicos y meteorólogos para monitorear y pronosticar los cambios en el clima debido a El Niño y La Niña.
  3. Histórico de datos y comparabilidad: Las regiones Niño han sido definidas y utilizadas durante décadas para el estudio de ENSO. Esto ha permitido la recopilación de datos históricos y la creación de registros climáticos a largo plazo. Al monitorear consistentemente las temperaturas de la superficie del mar en estas regiones, se puede realizar un análisis comparativo y evaluar cómo se desarrollan los eventos de ENSO a lo largo del tiempo.

En resumen, estas regiones proporcionan información crucial para comprender y pronosticar los cambios climáticos asociados con El Niño y La Niña.

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La región Niño 1+2 está situada en el centro y el este del Océano Pacífico, y es la más importante para el seguimiento de ENSO porque es la región donde se encuentra el agua más cálida durante los episodios de El Niño.

La región Niño 3.4 es ubicada dentro de las regiones de Niño 3 y 4, y se utiliza para calcular el Índice Oceánico de El Niño (ONI), que es la medida más utilizada del ENSO.

La región Niño 4 está situada en el Océano Pacífico occidental, y es la menos importante para el seguimiento de ENSO de todas las regiones, ya que esta región no muestra tanta variabilidad en la SST como las demás.

¿Qué criterios se utilizan para declarar las fases ENSO?

Las distintas agencias meteorológicas internacionales utilizan criterios ligeramente diferentes para declarar la presencia de las distintas fases de ENSO. A continuación se muestra una tabla que resume los principales criterios utilizados por estas agencias:

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¿Cómo se pueden categorizar estas fases?

Las fases pueden clasificarse de acuerdo a su intensidad en cuatro categorías: débil, moderada, fuerte y muy fuerte:

Débil

  • Calentamiento / Enfriamiento del Océano Pacífico tropical central y oriental de 5-8 grados Celsius por encima / debajo de la media.
  • Suele durar de 3 a 6 meses.
  • Puede provocar algunos cambios en los patrones meteorológicos, pero no suele ser muy perturbador.

Moderada

  • Calentamiento / Enfriamiento del Pacífico tropical central y oriental de 9-11 grados Celsius por encima / debajo de la media.
  • Suele durar de 6 a 9 meses.
  • Puede provocar cambios más significativos en los patrones meteorológicos, como un aumento de las precipitaciones en algunas zonas y una disminución en otras.

Fuerte

  • Calentamiento / Enfriamiento del Océano Pacífico tropical central y oriental de 12-14 grados Celsius o más por encima / debajo de la media.
  • Suele durar entre 9 y 12 meses.
  • Puede provocar alteraciones generalizadas de los patrones meteorológicos, como sequías, inundaciones y cambios en la actividad de los ciclones tropicales.

Muy fuerte

  • Calentamiento / Enfriamiento del Océano Pacífico tropical central y oriental de 14 grados centígrados o más por encima / debajo de la media.
  • Suele durar 12 meses o más.
  • Puede provocar alteraciones graves y generalizadas de los patrones meteorológicos, como sequías, inundaciones y cambios en la actividad de los ciclones tropicales.

Es importante destacar que ENSO sólo puede explicar menos del 30% del clima debido a la complejidad de los procesos climáticos. Aquí hay algunas razones por las que esto ocurre:

  1. Multifactorialidad del clima: El clima es el resultado de la interacción de múltiples factores, incluyendo la radiación solar, los patrones de circulación atmosférica, los sistemas de alta y baja presión, las corrientes oceánicas, los gradientes de temperatura, entre otros. ENSO es solo uno de estos factores y no puede explicar todas las variaciones climáticas observadas.
  2. Otros modos de variabilidad climática: Además de ENSO, existen otros modos de variabilidad climática a diferentes escalas de tiempo, como el Índice del Atlántico Norte (NAO, por sus siglas en inglés), el Oscilación del Atlántico Sur (SAO, por sus siglas en inglés) y el Oscilación Ártica (AO, por sus siglas en inglés). Estos modos de variabilidad también contribuyen a la variación climática y pueden interactuar con ENSO de manera compleja.
  3. Factores regionales y locales: El clima también está influenciado por factores regionales y locales, como la topografía, la proximidad a los océanos, la vegetación y la cobertura del suelo, que pueden modificar los efectos de ENSO. Estos factores pueden variar en diferentes regiones y tener un impacto significativo en el clima local.
  4. Interacciones no lineales y efectos retardados: Las interacciones entre los diferentes componentes del sistema climático son complejas y no lineales. Los efectos de ENSO pueden no ser inmediatos y pueden haber retrasos en su propagación a través de la atmósfera y los océanos. Además, los efectos de ENSO pueden variar en intensidad y duración de un evento a otro, lo que dificulta su explicación completa de la variabilidad climática.
  5. Influencia de otros forzamientos externos: Además de los factores internos del sistema climático, existen forzamientos externos que también influyen en el clima, como las concentraciones de gases de efecto invernadero, las emisiones de aerosoles y las variaciones en la radiación solar. Estos forzamientos pueden interactuar con ENSO y afectar la variabilidad climática de manera adicional.

Es importante comprender que ENSO es un patrón climático natural que no provoca directamente ningún fenómeno meteorológico. No obstante, éste puede influir en la probabilidad de que se produzcan determinados eventos, como sequías, inundaciones, ciclones tropicales, cambios en los rendimientos agrícolas, poblaciones de peces y niveles del mar.

A través del estudio, los científicos han podido identificar algunos patrones estacionales que permanecen constantes en determinadas regiones, especialmente asociados a variables climáticas como las precipitaciones y la temporada de huracanes. A continuación se muestra como las diferentes fases de ENSO pueden afectar estas variables.

¿Cómo influyen El Niño y La Niña en las precipitaciones?

El régimen pluviométrico se mantiene constante en las regiones y estaciones indicadas en el mapa. Durante los eventos de El Niño, el agua más cálida empuja las fuertes corrientes de aire hacia el sur y el este. Esto trae un clima más húmedo a los estados del sur de EE. UU. y al Golfo de México, mientras que el Centro y Sur de América permanecen más secos, al igual que Asia, Australia y África central y meridional. En los eventos de La Niña se ve lo contrario.

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¿Cómo influyen El Niño y La Niña en la temporada de huracanes?

Las condiciones ENSO afectan a la frecuencia, intensidad y localización de los ciclones tropicales. Durante El Niño se generan más huracanes en el Pacífico pero menos tormentas tropicales en el Atlántico. Lo contrario ocurre con los eventos de La Niña.

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¿Qué esperar durante la fase de El Niño?

El Niño es una fase de ENSO que tiene origen en el debilitamiento de los vientos alisios, que normalmente soplan de este a oeste a través del Océano Pacífico. Cuando los vientos alisios se debilitan, el agua caliente del océano Pacífico occidental puede fluir hacia el este, hacia la costa sudamericana.

La fase de El Niño a pesar de ser un patrón climático natural, se ha exacerbado por el cambio climático. El cambio climático está provocando el calentamiento de la atmósfera terrestre, lo que hace que los fenómenos de El Niño sean más frecuentes e intensos.

Efectos de El Niño en Centroamérica y el Caribe

Durante la fase de El Niño, las regiones de Centroamérica y el Caribe pueden experimentar ciertos patrones e impactos meteorológicos, aunque los efectos exactos pueden variar.

  • Reducción de la actividad de huracanes en el Atlántico: Las condiciones de El Niño suelen provocar un aumento de la cizalladura del viento en la cuenca atlántica, lo que inhibe la formación e intensificación de los huracanes.
  • Alteración del régimen de lluvias: El Niño puede provocar cambios en la distribución de las precipitaciones en las regiones central y caribeña. Algunas zonas pueden experimentar precipitaciones por debajo de la media, lo que provoca escasez de agua e impactos en la agricultura, mientras que otras regiones pueden recibir precipitaciones por encima de la media.
  • Temperaturas más cálidas: El Niño puede contribuir al aumento de las temperaturas en las regiones central y caribeña.
  • Impacto en los ecosistemas: El Niño puede afectar a los ecosistemas marinos, incluidos los arrecifes de coral. Las elevadas temperaturas de la superficie del mar asociadas a El Niño pueden provocar fenómenos de blanqueamiento del coral, que pueden ser perjudiciales para la salud de los arrecifes de coral.
  • Proliferación de Sargazo: Aunque el vínculo exacto entre ENSO y el sargazo aún está siendo investigado, se han observado ciertas asociaciones y posibles mecanismos de influencia. Se sabe que el aumento de la temperatura del mar puede favorecer el desarrollo y la proliferación de ciertas especies de sargazo, así mismo, las alteraciones en los patrones de viento y corrientes marinas pueden influir en el transporte y dispersión del mismo en la zona del Caribe.
  • Formación de tormentas de arena y transporte del polvo del Sahara hacia el Caribe: Aunque la relación entre El Niño y el polvo sahariano no es directa ni se conoce del todo, se han observado algunas conexiones potenciales. Por ejemplo, durante los años de El Niño, algunas zonas del Sáhara pueden experimentar sequías más intensas y prolongadas. La sequedad del Sáhara puede hacer que los vientos transporten más polvo hacia el Caribe, aumentando potencialmente la presencia de polvo sahariano en la región, lo que puede repercutir en la calidad del aire y la salud humana.

Efectos de El Niño en Panamá

La fase El Niño podría afectar el clima en Panamá de la siguiente manera:

  • Aumento de las precipitaciones desde el centro al este del país. Esto puede provocar inundaciones y deslizamientos de tierra, especialmente en zonas que ya son propensas a estos peligros.
  • Disminución de las precipitaciones en la cuenca del Canal de Panamá. Esto puede resultar en una reducción en los niveles de agua en el lago Gatún, que es una parte esencial del sistema de esclusas y proporciona el agua necesaria para operar el canal. La disminución de los niveles de agua puede afectar la capacidad de navegación de los buques de gran calado y requerir restricciones en el tráfico.
  • Disminución de las precipitaciones en el oeste del país. Esto puede provocar sequías que dañen los cultivos y el suministro de agua.
  • Cambios en el calendario y la intensidad de la temporada de lluvias. La temporada seca en Panamá suele ir de diciembre a abril, pero durante El Niño puede empezar antes o durar más. La temporada de lluvias también puede ser más intensa, lo que puede provocar inundaciones y corrimientos de tierra. Por ejemplo, este año 2023 no ha habido aportes de frentes fríos durante la estación seca; y el inicio de la estación lluviosa de 2023 se ha retrasado hasta finales de mayo, lo que significa una estación seca anormal de unos 6 meses.
  • Mayor riesgo de huracanes tropicales en el Pacífico. Durante El Niño se espera que haya una disminución en la formación de tormentas y huracanes en el Atlántico, mientras que en el Pacífico oriental, incluyendo el Golfo de Panamá, podría haber un aumento en la actividad ciclónica. Esto significa que Panamá podría verse afectado por un mayor número de tormentas y huracanes durante la temporada de huracanes.

Efectos de El Niño en otras partes del mundo

En Estados Unidos, El Niño puede provocar:

  • Aumento de las precipitaciones e inundaciones en el suroeste de Estados Unidos y el sur de California.
  • Sequía en el sureste de Estados Unidos y en el Medio Oeste.
  • Inviernos más cálidos y secos en el noroeste del Pacífico.
  • Inviernos más fríos y húmedos en el noreste.

El Niño también puede tener un impacto significativo en el clima en otras partes del mundo, incluyendo:

  • Australia: Aumento de las precipitaciones e inundaciones
  • Sudeste asiático: Sequía
  • África: Sequía
  • Europa: Inviernos más secos y fríos en el norte e inviernos más húmedos en el sur, lo que aumenta el riesgo de incendios forestales e inundaciones a lo largo del continente, así como una disminución de los rendimientos agrícolas.

Impacto de El Niño sobre la Resiliencia Energética de la Región de Centroamérica

La fase de El Niño tiene un impacto directo en la industria energética de la región debido a su alta dependencia en la generación hidroeléctrica. Durante los eventos de El Niño, se observa una disminución significativa en las precipitaciones, lo que resulta en una reducción en los niveles de agua en los embalses y ríos, poniendo en riesgo el abastecimiento de la demanda.

Adicionalmente, durante los episodios de El Niño, las altas temperaturas y las condiciones climáticas adversas suelen aumentar la demanda de energía para la refrigeración y la climatización. Así mismo, las condiciones climáticas extremas asociadas con El Niño, como sequías, inundaciones y tormentas intensas, pueden dañar infraestructuras utilizadas para el transporte de electricidad como líneas de transmisión y subestaciones.

Por último, El Niño también puede afectar a las condiciones marítimas y, por tanto, al transporte de combustibles, como el petróleo y el gas natural, en una región muy dependiente de las exportaciones de combustible.

¿Cómo pueden ser mitigados los efectos de El Niño en nuestros países?

Algunas estrategias de mitigación podrían incluir:

  1. Diversificación de la matriz energética: Los países deben reducir su dependencia de una sola fuente de energía, especialmente si está vinculada al clima, como la hidroeléctrica. La diversificación hacia fuentes renovables, como la energía solar y eólica, puede ayudar a garantizar un suministro más estable y resistente a las variaciones climáticas.
  2. Mejora de la gestión del agua: Dado que El Niño puede desencadenar sequías o inundaciones, es esencial mejorar la gestión del agua en los países afectados. Esto implica implementar medidas de conservación y eficiencia hídrica, así como desarrollar sistemas de almacenamiento y distribución de agua más resilientes. Una gestión adecuada del recurso hídrico asegurará la disponibilidad de agua para la generación hidroeléctrica y otros usos importantes durante periodos de sequía.
  3. Promoción de la eficiencia energética: La eficiencia energética juega un papel fundamental en la resiliencia energética. Al reducir el consumo de energía, los países pueden mitigar la presión sobre los recursos energéticos y disminuir su vulnerabilidad a las variaciones climáticas. La implementación de políticas y programas de eficiencia energética en sectores clave, como la industria y los edificios, puede contribuir a una mayor resiliencia y sostenibilidad energética. En este sentido, la educación y la concienciación del público también son fundamentales para promover prácticas de conservación y un uso responsable del agua y la energía.
  4. Fortalecimiento de las Infraestructuras: Es fundamental invertir en infraestructuras energéticas robustas y resilientes. Esto implica mejorar la infraestructura de transmisión y distribución, así como implementar sistemas de almacenamiento de energía eficientes. La capacidad de almacenamiento de energía permite mitigar los impactos de la fluctuación de la generación renovable y garantizar un suministro constante durante eventos extremos como El Niño.
  5. Planificación y respuesta ante desastres: Es importante que se desarrollen planes de respuesta ante desastres que incluyan medidas específicas para hacer frente a eventos climáticos extremos, como sequías, inundaciones y tormentas. Esto puede incluir la creación de sistemas de alerta temprana, la mejora de la infraestructura de protección contra inundaciones y la implementación de estrategias de respuesta ante emergencias.
  6. Fortalecimiento de la cooperación regional: El Fenómeno de El Niño es un desafío que trasciende las fronteras nacionales. Los países deben promover la cooperación regional para compartir información, buenas prácticas y recursos en la gestión de la energía durante eventos climáticos extremos. El intercambio de conocimientos y experiencias puede ayudar a identificar soluciones innovadoras y fortalecer la resiliencia energética en toda la región. Asimismo, en situaciones extremas, se hace aún más necesario que los países cumplan fielmente las condiciones acordadas en el Tratado Marco que rige la integración de los mercados de la electricidad. Sólo a través del trato recíproco y no discriminatorio fortaleceremos la cooperación y nos haremos una región más resiliente.

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