El desarrollo tecnológico que tenemos hoy en día, está permitiendo que los consumidores de electricidad participen de forma activa en la producción de su propia energía. Una nueva figura en la industria eléctrica conocida como Prosumidor, acrónimo que proviene de las palabras «productor» y «consumidor», ha emergido.
El Prosumidor tiene la capacidad de aprovechar su autoconsumo eléctrico o la flexibilidad de su demanda para consumir energía de manera independiente de la red, compartirla, almacenarla o inyectarla al sistema. Todo esto gracias a las nuevas tecnologías de producción y almacenamiento de energía (solar, baterías, microgeneradores), y de gestión energética (telemedidores, cloud computing, Internet of Things, Inteligencia Artificial, Blockchains) que están democratizando el servicio de electricidad y permitiendo su descentralización.
Diversas son las modalidades que se han adoptado en la industria global para normar esta figura. En términos generales, el Autoconsumo se puede categorizar en tres grupos:
1. El Autoconsumo Individual: se refiere a aquellos consumidores que además de consumir, producen y almacenan electricidad dentro de sus instalaciones, pudiendo vender o no excedentes a la red. Este es el tipo de autoconsumo más antiguo y prevalente en los mercados actualmente.
Como alternativa para los usuarios que no tienen techos propios para instalar un medio de autoproducción como paneles solares, es decir que viven en edificios o bloques de apartamentos, se han definido dos variantes del concepto de Autoconsumo, que permiten a los miembros de un colectivo compartir energía dentro o fuera de su localidad. Estas variantes son: el Autoconsumo Colectivo y las Comunidades Energéticas.
Estas definiciones han surgido para facilitar la participación de todos los usuarios de la red en la transición energética, y son los esquemas que se están adoptando en los nuevos enfoques regulatorios de la industria.
2. El Autoconsumo Colectivo: se refiere a un grupo de consumidores que están ubicados en el mismo edificio o bloque de apartamentos, o bien conectados a “redes próximas” que comparten una instalación de generación de electricidad dentro de su perímetro, para su uso, almacenamiento y posible venta de excedentes a la red. Este tipo de autoconsumo toma partida de las economías de escalas para el desarrollo de soluciones en beneficio de la comunidad.
Se define como instalaciones “próximas” las que están conectadas en la red interior de los consumidores asociados, unidas a estos bien a través de líneas directas o bien conectadas a la “red próxima”. El concepto de redes próximas permite hablar de autoconsumo colectivo en un edificio o un conjunto de edificios.
La modalidad más sencilla de autoconsumo colectivo es la de una instalación que cubra las necesidades energéticas de las zonas comunes del edificio, como son la iluminación de escaleras, rellanos, portales, garajes y trasteros o el funcionamiento del ascensor. Las posibilidades se amplían si hablamos en término de urbanización, con piscinas y otras zonas comunes (patios, salas, zonas de juegos y deportes, etc.). En este caso se trata de una instalación básica y la titularidad corresponde a la comunidad de propietarios, única usuaria de la instalación.
A partir de esta primera posibilidad se abren otras, como la instalación integral, más completa y de mayor potencia, que permite abastecer de energía a las viviendas y a los locales comerciales del edificio si los tuviera. En este caso, especialmente atractivo para nueva construcción, el titular también es la comunidad de propietarios, que se encarga de facturar a cada uno de los vecinos.
Un último caso sería el de la instalación flexible, que en un principio sólo abastecería a aquellos vecinos que hubieran decidido conectarse, aunque permitiría que otros vecinos se fueran sumando posteriormente, lo que la convierte en un tipo de instalación ideal para bloques de viviendas ya construidos.
En las categorías 1 y 2 anteriormente descritas se distinguen dos modalidades de autoconsumo:
SIN excedentes. Cuando existen sistemas «antivertido» que impiden la inyección de energía excedentaria a la red de transporte o distribución. En estas instalaciones el desarrollo tecnológico se alía con el progreso comercial del almacenamiento de energía, permitiendo una mejor gestión de los picos de demanda mientras reduce la presión sobre las redes de distribución. En este caso existe un único tipo de sujeto: el consumidor.
CON excedentes. Cuando las instalaciones de generación pueden, además de suministrar energía para autoconsumo, inyectar energía excedentaria en las redes de transporte y distribución. En estos casos existen dos tipos de sujetos: consumidor y productor.
Los autoconsumos con excedentes pueden acogerse o no a una compensación preestablecida pagadas por las empresas de suministro eléctrico, pudiendo recibir una compensación por el valor de la energía excedentaria en la factura o por la venta de esta energía al precio del mercado eléctrico. Con cualquiera de las modalidades, las instalaciones de autoconsumo ofrecen a los consumidores interesantes ahorros en su factura eléctrica.
3. Las Comunidades Energéticas:se refiere a un grupo de consumidores que comparten una instalación de generación de electricidad, para su uso, almacenamiento y posible venta de excedentes a la red. A través de las Comunidades Energéticas se involucra de una buena manera a los miembros de la comunidad en el desarrollo de proyectos renovables y de eficiencia energética, dándoles oportunidades de invertir en estas macro-tendencias.
Este tipo de comunidades pueden ser de diferentes tipos:
a. Activos de generación de propiedad comunitaria o “Community owned generation assets”: Este es actualmente el tipo más común de comunidad energética encontrado en los sistemas modernos. Los miembros de estas comunidades no suelen autoconsumir la energía para poder venderla a un proveedor. Los ingresos generados por esta actividad se comparten entre los miembros y/o son reinvertidos en proyectos energéticos en la comunidad.
b. Compartir virtual en la red o “Virtual sharing over the Grid”: Son comunidades energéticas, que poseen y operan activos de generación, no solo comparten las ganancias, sino que también comparten la energía producida entre sus miembros. Este tipo de intercambio se puede organizar a través de un proveedor, que se encarga del emparejamiento entre producción y consumo y suministra energía adicional si es necesario.
c. Compartir la producción local a través de las redes comunitarias o “Sharing of local production through Community Grids”: Este es un tercer nivel de integración de las comunidades energéticas, que comparten la producción local de energía físicamente a través de redes comunitarias. Este tipo de comunidades han surgido en diferentes contextos. Por ejemplo, redes de energía en islas sin conexión con el continente, o en otros lugares remotos. Las Comunidades Energéticas liberan el potencial de flexibilidad de los consumidores a través de la gestión del consumo común, pudiendo participar de los servicios de flexibilidad en la red. No obstante, el proveer este tipo de servicios hace aflorar nuevos riesgos tales como aumento de las restricciones en las redes internas de la comunidad, y el riesgo de que los consumidores vulnerables se vean obligados a proporcionar una flexibilidad que no tienen.
Finalmente, para potenciar y acelerar el desarrollo de este tipo de esquemas innovadores, los rectores de política energética y reguladores, están adoptando distintos mecanismos de incentivos, los cuales pueden resumirse como sigue:
1. Mecanismos de compensación por excedentes entregados a la red (ej: “Feed-in Tariff”,“Net Metering”, “Net Billing”)
2. Exenciones de Impuestos:
- En tasas de inmuebles
- Asociados a la importación de equipos vinculados al autoconsumo
- Asociados a las construcciones, Instalaciones y obras vinculadas al autoconsumo
- Tasas sobre Sociedades, y Renta de Actividades Económicas
3. Tasas de financiamientos blandas y acceso a crédito
4. Facilidades y simplificación de trámites administrativos para instalaciones de autoconsumo pequeñas (típicamente <30 kWp).
En los casos de instalaciones de autoconsumo de mayor tamaño suele incluirse un beneficio en los pagos de peajes de acceso a la red, como reconocimiento de los ahorros en las pérdidas de transporte y distribución.