Hoy todos los ojos están mirando hacia un punto geográfico de apenas 33 kilómetros de ancho: el Estrecho de Hormuz. Situado entre Irán y Omán, este paso conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el Mar Arábigo, actuando como la arteria principal del sistema energético internacional.
Lo que ocurre en este estrecho no se queda en Medio Oriente. Se transmite, casi de inmediato, al resto del mundo en forma de precios más altos, mayor incertidumbre y decisiones económicas más complejas.
En un momento en que la economía global ya enfrenta presiones, inflación persistente, tasas de interés elevadas y menor crecimiento, cualquier disrupción en Hormuz puede convertirse en un factor desestabilizador de gran escala.
En esta entrega de Energía 4.0, busco aterrizar un tema que parece lejano, pero que tiene implicaciones directas para todos: cómo un evento localizado puede escalar rápidamente hasta convertirse en un riesgo de recesión global.
A lo largo del artículo abordaremos las siguientes preguntas:
- ¿Por qué el Estrecho de Hormuz es tan crítico para la economía global?
- ¿Qué está ocurriendo hoy y qué tan real es el riesgo de disrupción total?
- ¿Cómo se transmite este shock desde la energía hacia inflación, tasas y crecimiento?
- ¿Qué regiones y sectores están más expuestos a este riesgo?
- ¿Qué pueden hacer los países —y particularmente América Latina— para prepararse o incluso aprovechar este escenario?
1. La Importancia Estratégica de Hormuz
El Estrecho de Hormuz es, probablemente, el chokepoint energético más importante del mundo. Por allí transita cerca del 20% del petróleo global, pero su relevancia va mucho más allá del crudo:
- Aproximadamente 19% del comercio marítimo mundial de gas natural licuado (GNL)
- Cerca del 29% del comercio global de GLP (gas licuado de petróleo)
- Alrededor del 19% de productos refinados (diésel, gasolina, jet fuel)
- Cerca del 13% de químicos y fertilizantes
- Incluso una fracción menor pero relevante de contenedores y granel seco
En otras palabras, no solo es un paso energético… es un punto crítico para múltiples cadenas de suministro globales y con muy pocas alternativas de desvío.
Esto significa que una parte importante de lo que mueve:
- el transporte
- la industria
- la agricultura
- y el comercio global
depende de la estabilidad de este estrecho.
La evidencia está demostrando que el shock no depende solo del “cierre físico” del estrecho: la escalada de los riesgos + seguros + costos pueden “cerrar” el paso por decisión del mercado.
- Los costos de “war risk” se multiplicaron (UNCTAD ilustra una prima típica del 0.25% del caso precrisis y escaladas que pueden elevar el costo por viaje de US$250k a US$1M para un buque de US$100M).
- A la vez, subieron fuerte los fletes de petroleros (BDTI +54% y BCTI +72% en días) y el bunker en Singapur se duplicó aproximadamente.
https://edition.cnn.com/2026/03/26/middleeast/how-iran-controls-strait-of-hormuz-explained-intl-vis
2. Cronología Reciente de Incidentes
En los últimos cinco años, lo que ha pasado en el Estrecho de Hormuz no es casualidad… sigue un patrón claro de escalada progresiva.
Primero, comenzaron incidentes puntuales:
- En 2021 y 2022, se registraron capturas de petroleros como parte de tensiones políticas y sanciones.
Luego, la situación se volvió más frecuente y compleja:
- En 2023 y 2024, aumentaron las incautaciones y abordajes de buques, usados como herramientas de presión geopolítica.
Más adelante, el riesgo empezó a impactar al mercado:
- En 2025, subieron fuertemente los costos de seguros y algunas rutas comenzaron a cambiar.
Y finalmente, en este 2026, el riesgo escaló a otro nivel:
- El tráfico marítimo cayó drásticamente
- Se redujo la oferta de energía
- Subieron los precios y costos logísticos
- Y se empezó a hablar incluso de seguros para evacuar tripulaciones
3. Regiones Más Expuestas
El impacto de una disrupción en el Estrecho de Hormuz no se siente igual en todo el mundo. Hay regiones mucho más vulnerables que otras.
- Asia: el epicentro del impacto. La mayor parte del petróleo y gas que pasa por Hormuz tiene como destino Asia —alrededor de 80% o más—. Esto significa que países como China, India, Japón o Corea del Sur están siendo los primeros en sentir el golpe, con aumentos inmediatos en costos energéticos, inflación y presión sobre sus economías.
- Europa: impacto indirecto, pero relevante. Europa depende menos directamente de Hormuz, pero está altamente expuesta a los precios globales. Si sube el petróleo o el gas natural, sectores como la aviación, el transporte y la industria ven incrementos significativos en sus costos.
- Economías emergentes: las más vulnerables. Muchos países en desarrollo no tienen margen fiscal ni estabilidad económica para absorber estos shocks. El impacto se vee reflejado en una mayor inflación, presión sobre subsidios energéticos, aumento de deuda e impacto en el costo de vida. En estos casos, el efecto más crítico suele ser en alimentos y transporte.
En resumen, Asia recibe el impacto directo, Europa lo absorbe vía precios, y las economías emergentes sufren las consecuencias más profundas.
4. Opciones de Política y Mitigación (y límites)
Cuando ocurre una disrupción en un punto tan crítico como el Estrecho de Hormuz, los países y mercados no se quedan de brazos cruzados. Existen varias herramientas para mitigar el impacto… pero todas tienen límites importantes.
En otras palabras, hay opciones, pero ninguna es una solución completa.
1. Uso de reservas estratégicas
Los países consumidores mantienen reservas de petróleo precisamente para este tipo de crisis. En 2026, la Agencia Internacional de Energía coordinó la liberación de 400 millones de barriles, la mayor en su historia.
Esto ayuda a estabilizar el mercado en el corto plazo y evitar picos extremos de precios.
Pero hay un problema: estas reservas son un “colchón”, no una solución permanente.
Si la disrupción dura semanas o meses, las reservas comienzan a agotarse y el problema vuelve a aparecer.
2. Reducción del consumo (gestión de la demanda)
Otra alternativa de mitigación es consumir menos energía. Esto incluye medidas como:
- más teletrabajo
- reducción de vuelos
- límites de velocidad
- mayor eficiencia energética
El objetivo es bajar la demanda y aliviar la presión sobre los precios.
Sin embargo, estas medidas ayudan… pero no reemplazan el suministro perdido.
Son útiles para ganar tiempo, no para resolver el problema de fondo.
3. Rutas alternativas y logística
Existen algunas alternativas para transportar petróleo sin pasar por Hormuz, principalmente oleoductos en Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.
El problema es de escala: estas rutas solo pueden cubrir una pequeña parte del flujo. Mientras por Hormuz pasan cerca de 20 millones de barriles diarios, la capacidad adicional disponible por otras vías es de apenas 2–3 millones.
https://www.eia.gov/todayinenergy/detail.php?id=65504
Esto significa que, aunque ayudan, no pueden compensar una disrupción completa.
4. Seguridad marítima y operaciones militares
Otra opción es intentar garantizar el tránsito mediante:
- escoltas navales
- operaciones de desminado
- creación de corredores seguros
Incluso se ha planteado la necesidad de rutas protegidas para evacuar tripulaciones en situaciones de alto riesgo. Pero este tipo de operaciones son: complejas, costosas y políticamente sensibles.
Además, en un entorno con amenazas como misiles o drones, garantizar seguridad total es extremadamente difícil.
5. El rol crítico del mercado asegurador
Aquí hay un punto clave que muchas veces pasa desapercibido: sin seguros, los barcos no navegan. En contextos de alto riesgo, las aseguradoras:
- suben fuertemente las primas
- o directamente dejan de cubrir ciertas rutas
Esto puede “cerrar” el estrecho en la práctica, incluso si físicamente sigue abierto.
Por eso, iniciativas como programas especiales de cobertura de “war risk” buscan mantener operativa la logística global.
Pero reconstruir la confianza del mercado toma tiempo… y depende de que el riesgo percibido baje.
5. Canales Macroeconómicos hacia una Recesión Global
Está claro que cuando ocurre una disrupción en el Estrecho de Hormuz, el impacto no se queda solo en el sector energético. Se transmite a toda la economía a través de varios canales que, además, se refuerzan entre sí.
1. Aumento de los precios de la energía
El primer efecto es inmediato: suben los precios del petróleo y del gas natural. En episodios recientes, el precio del crudo llegó a acercarse a los US$120 por barril en momentos de mayor tensión.
Esto se traduce rápidamente en:
- combustibles más caros
- electricidad más costosa (por lo general)
- aumento en costos de transporte
Es decir, impacta directamente el bolsillo de las personas y los costos de las empresas.
2. Menor poder de compra y caída del consumo
Cuando la energía se encarece, actúa como un “impuesto invisible”.
Las familias tienen que gastar más en gasolina, luz o transporte, lo que reduce el dinero disponible para otros gastos. Las empresas, por su parte, ven disminuir sus márgenes.
El resultado es claro: menor consumo y menor actividad económica.
En algunos casos, incluso se observa lo que se conoce como “destrucción de demanda”: menos vuelos, menor uso de energía y reducción de actividad económica como respuesta a precios altos.
3. Presión sobre bancos centrales e inflación persistente
Cuando suben los precios de la energía, también sube la inflación.
Esto pone a los bancos centrales en una situación complicada:
- si suben las tasas de interés, frenan la inflación pero también el crecimiento
- si no lo hacen, la inflación puede mantenerse alta por más tiempo
Además, existe el riesgo de que este aumento de precios se “contagie” a otros sectores (salarios, servicios, alimentos), generando un efecto en cadena más difícil de controlar.
4. Mayor presión financiera y acceso más caro al crédito
El cuarto canal es financiero. Cuando aumenta la incertidumbre y los costos energéticos, los mercados reaccionan:
- suben las tasas de interés
- se encarece el financiamiento
- aumenta la presión sobre países y empresas endeudadas
Esto afecta especialmente a economías emergentes, que tienen menos margen para absorber estos shocks.
Un efecto que se propaga a toda la economía
Estos cuatro canales no actúan por separado. Se combinan y se amplifican.
Además, en un mundo altamente interconectado, el impacto se transmite rápidamente a través de las cadenas globales:
- energía más cara → transporte más caro
- transporte más caro → productos más caros
- insumos más caros → menor producción
Incluso sectores que no están directamente relacionados con la energía terminan viéndose afectados.
Estudios del Banco Mundial muestran que este tipo de shocks globales explican una parte importante de la inflación en muchos países, lo que confirma que el impacto es amplio y sistémico.
5. Conclusión
Lo que ocurre en el Estrecho de Hormuz no es simplemente un tema geopolítico más. Es, en realidad, un recordatorio contundente de cómo funciona el mundo hoy: altamente interconectado, dependiente de pocos nodos críticos… y vulnerable a disrupciones que escalan rápidamente.
La historia reciente nos deja una lección clara: no hace falta un cierre total del estrecho para generar un shock global. Basta con que aumente la percepción de riesgo, se encarezcan los seguros, se tensione la logística y se alteren las expectativas del mercado para que el impacto se propague.
Y cuando eso ocurre, la transmisión es casi inmediata: energía → inflación → tasas → crecimiento. Ese es el verdadero riesgo sistémico.
Para América Latina, este escenario plantea un doble desafío —y también una oportunidad.
- Por un lado, la región sigue siendo altamente sensible a los precios internacionales de la energía, con impactos directos en inflación, cuentas fiscales y estabilidad macroeconómica.
- Pero, por otro lado, también tiene el potencial de posicionarse como parte de la solución: con recursos energéticos diversificados con capacidad de producción regional y con oportunidades para fortalecer su seguridad energética
La pregunta entonces no es si este tipo de eventos pueden ocurrir… sino qué tan preparados estamos cuando ocurren y como construimos resiliencia para reducir nuestra dependencia estructural.
En un entorno donde la incertidumbre dejó de ser la excepción y se convirtió en la norma, la resiliencia energética, la diversificación y la capacidad de anticipación dejan de ser ventajas competitivas… y pasan a ser condiciones necesarias.
Referencias
Strait of Hormuz Disruptions – Implications for Global Trade and Development https://unctad.org/system/files/official-document/osgttinf2026d1_en.pdf
Disruption in the Strait of Hormuz is a global inflation, shipping and growth story https://blogs.lse.ac.uk/businessreview/2026/03/12/disruption-in-the-strait-of-hormuz-is-a-global-inflation-shipping-and-growth-story/
Cierre del Estrecho de Ormuz y su impacto en la cadena de suministro global https://blog.nowports.com/es/cierre-estrecho-de-ormuz-y-su-impacto-en-la-cadena-de-suministro-global