Al hablar de Centros de Datos no podemos evitar preocuparnos por el consumo de electricidad y agua que estas instalaciones demandan para sostener el avance de la Inteligencia Artificial (IA), la computación de alto rendimiento y el despliegue de infraestructura de hiperescala.
Y es una preocupación válida. Porque detrás de cada modelo de IA, cada consulta generativa, cada video almacenado, cada transacción digital y cada proceso automatizado existe una infraestructura física que consume energía, genera calor y necesita ser enfriada de manera continua.
Cada GPU, cada CPU, cada fuente de poder, cada memoria y cada equipo de red convierte energía eléctrica en trabajo computacional, pero también en calor residual. Mientras más intensa es la carga de cómputo, mayor es la energía consumida y mayor es la carga térmica que debe removerse.
Hace una década, muchos gabinete o racks de computación operaban en rangos de consumo eléctrico de 5 a 15 kW. Hoy, los racks con GPUs para inteligencia artificial pueden superar los 50, 100 e incluso 200 kW en configuraciones de próxima generación.
Eso significa que un solo rack moderno de IA, que ocupa un espacio aproximado de 0.7 m², puede concentrar una demanda eléctrica similar a la de decenas de hogares funcionando al mismo tiempo. Pero, además, prácticamente toda esa energía debe salir del rack en forma de calor, concentrando en ese pequeño espacio el equivalente térmico a decenas de hornos eléctricos operando simultáneamente.
Y si ese calor no se remueve con suficiente velocidad y precisión, el problema no es solamente de temperatura. Es de rendimiento.
Cuando los chips alcanzan ciertos límites térmicos, reducen automáticamente su capacidad de procesamiento para protegerse. A esto se le conoce como thermal throttling. En la práctica, el centro de datos puede seguir encendido, pero entrega menos capacidad de cómputo útil.
Esta realidad hace que el enfriamiento por aire convencional, que durante décadas fue la solución dominante en la industria, comience a ser insuficiente como respuesta única para las nuevas cargas de IA. Por eso, los centros de datos están acelerando la adopción de tecnologías de enfriamiento líquido en distintas formas: desde soluciones directas al chip hasta sistemas de inmersión.
El desafío no es menor. Los sistemas de enfriamiento pueden representar hasta el 50% del consumo eléctrico total de un centro de datos. Por eso, reducir esa fracción, o al menos mantenerla bajo control mientras la densidad de cómputo sigue creciendo, se ha convertido en un imperativo estratégico para operadores, inversionistas y reguladores.
Entonces surgen preguntas legítimas:
¿Se van a quedar nuestras ciudades sin electricidad? ¿Van los centros de datos a consumir o contaminar el agua de nuestras comunidades? ¿Puede crecer la infraestructura digital sin crear nuevas tensiones ambientales y sociales?
Para entender esta realidad sin mitos ni alarmismos, necesitamos mirar el tema desde lo que podríamos llamar el triángulo crítico de los centros de datos: tres vértices completamente conectados que definen cómo se está construyendo esta tecnología del futuro de manera responsable.
Electricidad. Enfriamiento. Sostenibilidad.
1. Electricidad: el primer vértice del triángulo
El primer desafío evidente es la energía. Las computadoras de Inteligencia Artificial necesitan mucha electricidad para procesar millones de datos en segundos y sostener cargas de trabajo cada vez más intensivas.
Según la Agencia Internacional de la Energía (IEA), se proyecta que el consumo de los centros de datos en todo el mundo se triplicará para el año 2030. Esto se debe a que los nuevos chips de marcas como NVIDIA o AMD son increíblemente potentes.
¿Cómo se está resolviendo para no saturar las redes de nuestras ciudades?
Los operadores de estos centros saben que las redes eléctricas tradicionales en las mayorías de nuestros países ya están muy congestionadas y que los permisos para conectarse pueden tardar años. Por eso, la industria está dejando de depender de los cables públicos.
La nueva tendencia es la autogeneración limpia e in situ: las empresas construyen sus propias fuentes de energía limpia (como parques solares, eólicos o baterías masivas) justo al lado del centro de datos. Incluso, a nivel global, se están firmando contratos para utilizar pequeños reactores nucleares avanzados (SMR) dedicados exclusivamente a estos complejos, garantizando energía constante sin quitarle la luz a los ciudadanos.
2. Enfriamiento: el segundo vértice
Si alguna vez has usado una laptop para una tarea pesada o un videojuego, habrás notado que se calienta y un pequeño ventilador empieza a sonar. Ahora multipliquemos esa realidad por miles o millones de procesadores concentrados en una sola instalación. El calor generado es inmenso y plantea un desafío térmico de escala industrial.
Históricamente, muchos centros de datos se enfriaban de manera similar a un edificio altamente climatizado: grandes sistemas de aire acondicionado soplaban aire frío hacia los equipos y extraían aire caliente de la sala. Funcionó durante décadas, cuando las densidades eran menores. Pero con la inteligencia artificial, este modelo comienza a encontrar límites físicos.
El aire tiene una capacidad de transporte de calor mucho menor que el agua por unidad de volumen. En densidades extremas, intentar resolver todo únicamente con aire puede disparar el consumo auxiliar, aumentar el ruido, reducir la eficiencia y acercar los equipos a límites térmicos que afectan su desempeño. Por eso, la industria está migrando hacia soluciones híbridas y líquidas.
No existe una única tecnología ganadora para todos los casos. La solución correcta depende del clima, la densidad de los racks, la disponibilidad de agua, el costo de energía, la edad de la instalación, la criticidad de las cargas y la regulación local.
2.1 Enfriamiento por Aire Tradicional (CRAC/CRAH)
Durante décadas, los sistemas CRAC (Computer Room Air Conditioning) y CRAH (Computer Room Air Handler) fueron la columna vertebral de todos los centros de datos del mundo. Unidades de climatización enfriaban el aire del pasillo frío, ese aire circulaba por los servidores, absorbía el calor, y regresaba caliente al pasillo trasero para disiparse.
Es tecnología madura, con ecosistemas de proveedores consolidados, personal calificado abundante y costos iniciales bajos. En instalaciones con densidades de 5 a 15 kW por rack —el estándar durante la mayor parte de la historia de los centros de datos— funcionaba perfectamente bien.
El problema es que su techo físico ronda los 30-40 kW por rack en condiciones sostenidas, y su PUE (Power Usage Effectiveness) típico —la relación entre el consumo total del edificio y el consumo de los equipos de cómputo— oscila entre 1.5 y 2.0. Eso significa que por cada kilovatio que usa un servidor, el sistema de enfriamiento consume otro tanto solo para mantenerlo fresco. Para cargas de IA modernas, el aire deja de ser suficiente como solución única. En esos niveles, la física obliga a pensar en arquitecturas híbridas o líquidas.
2.2 Sistemas de Agua Helada (Chilled Water Systems)
Un escalón por encima del aire puro, los sistemas de agua helada introducen un circuito de agua fría —típicamente a 7-12°C— producida por un chiller centralizado y distribuida hacia las unidades CRAH ubicadas en la sala. En lugar de depender solo del flujo de aire, el agua actúa como transportador de calor más eficiente entre el cuarto de servidores y el exterior.
Esta arquitectura es el estándar en centros de datos medianos y grandes por su escalabilidad y su capacidad de control centralizado. Puede manejar densidades de 15 a 30 kW por rack y lograr PUEs de 1.2 a 1.5, mejores que el aire puro pero aún lejos del ideal. Su mayor costo ambiental aparece cuando se utilizan torres de enfriamiento evaporativas para disipar el calor al exterior: el consumo de agua puede volverse significativo, especialmente en climas áridos.
La tendencia en 2025 apunta a combinar los chillers con sistemas de free cooling para reducir las horas en que el chiller mecánico necesita operar, bajando tanto el PUE como el consumo total.
2.3 Free Cooling y Economización
El free cooling aprovecha condiciones ambientales favorables para reducir o evitar el uso de enfriamiento mecánico. En climas fríos o templados, puede reducir significativamente el consumo energético del sistema de enfriamiento. Por eso es muy atractivo en regiones del norte de Europa, partes de Norteamérica o zonas del Cono Sur.
Apple, Google y Microsoft lo aplican extensivamente en sus instalaciones del norte de Europa y el noroeste de Estados Unidos, donde el exterior está frío más de 200 días al año. En esas condiciones, el ahorro energético es enorme.
Pero su utilidad depende del clima. En regiones tropicales —como buena parte de Centroamérica, el Caribe o el norte de Sudamérica— las horas efectivas de free cooling pueden ser mucho menores. Esto no significa que sea irrelevante, pero sí que no puede copiarse mecánicamente un modelo diseñado para Finlandia, Suecia o el noroeste de Estados Unidos y aplicarlo sin ajustes en Panamá, Colombia o República Dominicana.
2.4 Enfriamiento Evaporativo (Adiabático)
El enfriamiento evaporativo aprovecha un fenómeno físico cotidiano: cuando el agua se evapora, absorbe calor del entorno y lo baja de temperatura. Aplicado a gran escala en los sistemas de pre-enfriamiento de aire o en las torres de enfriamiento, permite lograr PUEs de entre 1.15 y 1.4 con un consumo eléctrico relativamente bajo. Sin embargo, su costo ambiental y social puede ser elevado cuando se desarrolla en zonas con estrés hídrico o con baja aceptación comunitaria.
Un sistema evaporativo intensivo puede consumir entre 2 y 5 litros de agua por cada kilovatio-hora de energía de cómputo.
2.5 Rear-Door Heat Exchangers (RDHx)
Los RDHx son la primera solución genuinamente híbrida de esta lista, y también la más pragmática para quienes necesitan mejorar rápidamente sin reemplazar su infraestructura entera. Se trata de paneles con serpentines de agua fría que se montan en la puerta trasera del rack —justo donde sale el aire caliente— e interceptan ese calor antes de que llegue al pasillo.
Su gran virtud es la compatibilidad: no requieren modificar los servidores, solo instalar el panel y conectarlo al circuito de agua del edificio. Por eso son la opción preferida para hacer retrofit de racks GPU en instalaciones que originalmente fueron diseñadas para cargas de menor densidad. Pueden manejar entre 20 y 50 kW por rack y reducen la carga sobre el sistema de climatización de la sala, bajando el PUE a 1.2-1.4.
Su limitación es estructural: al no eliminar completamente el enfriamiento de sala, son un complemento, no una solución definitiva. A medida que las densidades superan los 50 kW por rack, incluso los RDHx más avanzados llegan a su límite. El reporte AFCOM de 2025 indica que el 29% de los centros de datos ya los implementan en alguna forma, con Meta y Digital Realty entre los casos más relevantes.
2.6 Direct-to-Chip Liquid Cooling (DTC)
Aquí comienza el territorio de las soluciones genuinamente líquidas, y el DTC es hoy la más adoptada de todas ellas. En lugar de enfriar el aire de la sala para que ese aire enfríe los chips, se lleva el líquido directamente a donde ocurre el calor: una placa fría metálica (cold plate) en contacto directo con el procesador o la GPU. El fluido —generalmente agua o una mezcla de agua con glicol— absorbe el calor del chip y lo transporta fuera del rack hacia una unidad de distribución de refrigerante (CDU).
El salto en eficiencia es dramático. El PUE baja a 1.05-1.2, cerca del ideal teórico. El consumo de agua es bajo porque el sistema opera en circuito cerrado: el líquido no se evapora, simplemente se recircula y se enfría en un intercambiador externo. Y la densidad soportada sube a 30-100 kW por rack, con diseños de próxima generación apuntando a 200 kW.
La compatibilidad con el ecosistema de IA es alta y creciente. NVIDIA ofrece diseños de referencia con cold plates integrados para sus sistemas HGX H100, H200 y Blackwell. Los grandes fabricantes de servidores —Supermicro, Dell, HP Enterprise— venden versiones DTC de sus racks GPU. Microsoft inició el despliegue masivo de esta tecnología en su flotilla de servidores en julio de 2025. Las placas frías de próxima generación, como las de Accelsius y CoolIT, pueden manejar flujos de calor de hasta 300 W/cm²; Frore Systems ha demostrado 600 W/cm² en zonas de alta concentración térmica.
No es casualidad que el DTC concentre hoy el 47% del mercado de enfriamiento líquido y sea la tecnología de mayor crecimiento en 2025-2026. Es el puente más accesible entre el mundo del aire y el futuro del líquido total.
2.7 Inmersión Monofásica (Single-Phase Immersion Cooling)
Si el DTC lleva el líquido al chip, la inmersión da un paso más radical: sumerge el servidor entero en un tanque de fluido dieléctrico no conductor —aceites sintéticos, fluidos de base vegetal— que envuelve todos los componentes simultáneamente. El fluido absorbe el calor de toda la placa, circula hacia un intercambiador externo y regresa al tanque. No hay evaporación; no hay cambio de fase; el fluido permanece siempre líquido.
En diseños optimizados, puede alcanzar PUEs muy bajos, en rangos de 1.03 a 1.1, con un consumo de agua operativo muy reducido. Los servidores operan a temperaturas más bajas y estables, lo que alarga su vida útil de forma significativa. El calor residual se puede recuperar a temperaturas de 40-50°C, suficiente para calefacción de edificios u otros procesos industriales.
Sus desventajas son el costo y la complejidad: los tanques especializados, los fluidos dieléctricos y la infraestructura asociada implican un CAPEX elevado. Acceder a los servidores para mantenimiento requiere extraerlos del fluido, lo que demanda procedimientos y entrenamiento específicos. Aun así, la adopción avanza. La empresa Submer —uno de los líderes del sector— firmó en 2025 un acuerdo con el gobierno del estado de Madhya Pradesh en India para desarrollar hasta 1 GW de data centers de IA basados en inmersión monofásica.
2.8 Inmersión Bifásica (Two-Phase Immersion Cooling)
La inmersión bifásica lleva la física un paso más allá. En lugar de un fluido que solo absorbe calor permaneciendo líquido, se utilizan fluidos especiales —fluorocarbonos, hidrofluoroolefinas— con puntos de ebullición muy bajos, entre 49 y 60°C. Cuando el calor del componente supera ese umbral, el fluido se evapora directamente sobre el chip, absorbe una cantidad enorme de calor en el proceso de cambio de fase, asciende en forma de vapor al intercambiador en la parte superior del tanque, se condensa de nuevo en líquido y vuelve a caer por gravedad. El ciclo se repite sin bombas en el circuito primario.
Puede ser uno de los sistemas más eficientes: PUEs de 1.02 a 1.06, consumo de agua muy bajo, y capacidades térmicas muy elevadas en condiciones óptimas. En teoría, es la solución ideal para los racks más densos del planeta.
En la práctica, enfrenta obstáculos importantes. Los fluidos son costosos, y varios de los fluorocarbonos usados históricamente están sujetos a restricciones regulatorias en Europa por su elevado potencial de calentamiento global (GWP). Requieren diseños greenfield o retrofits muy extensivos. Su madurez comercial es media, y el ecosistema de proveedores y personal capacitado es todavía reducido. Por ahora, su adopción se concentra en supercomputación extrema, investigación y algunas operaciones de criptominería de alto rendimiento.
2.9 Microfluidic Cooling: La nueva frontera
En el extremo más avanzado del espectro, la pregunta ya no es cómo llevar el líquido al chip, sino cómo llevarlo dentro del chip. El microfluidic cooling graba microcanales directamente en el sustrato del silicio o en estructuras adyacentes, empujando refrigerante a través de conductos del grosor de un cabello humano para disiparlo exactamente donde se genera el calor: a nivel de transistor.
Empresas como Corintis desarrollan estos sistemas con inspiración biológica —los canales recuerdan a las venas de una mariposa— y TSMC, NVIDIA, Microsoft y HP investigan activamente variantes de embedded cooling de próxima generación. Su capacidad potencial es muy alta y podría ser relevante para las próximas generaciones de chips de IA.
Aunque todavía no está disponible comercialmente a gran escala, su importancia estratégica es difícil de exagerar: podría convertirse en un habilitador clave para generaciones futuras de chips con densidades térmicas cada vez más exigentes.
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III. Sostenibilidad: el vértice que define la licencia social
La sostenibilidad es probablemente el vértice más sensible del triángulo, porque conecta la infraestructura digital con dos recursos que las comunidades entienden muy bien: electricidad y agua.
Una de las tensiones más importantes en la selección de tecnologías de energía y enfriamiento para centros de datos es la relación, muchas veces inversa, entre eficiencia energética y consumo de agua. Tradicionalmente, esta eficiencia se ha medido a través del PUE (Power Usage Effectiveness), mientras que el impacto hídrico se evalúa mediante el WUE (Water Usage Effectiveness). Por ello, el Uptime Institute ha promovido el uso combinado de ambas métricas como una forma más completa de evaluar el desempeño de un centro de datos.
A esta conversación se suma el concepto de Power Compute Effectiveness (PCE), impulsado por Schneider Electric y otros actores del sector, que busca medir cuánto cómputo útil se obtiene por cada unidad de energía consumida. Esta métrica resulta especialmente relevante para cargas de inteligencia artificial, donde el rendimiento computacional —por ejemplo, el throughput de inferencia— es tan importante como el consumo energético.
Un data center de IA de 100 MW con enfriamiento evaporativo puede consumir entre 1.5 y 3.0 millones de m³ de agua por año. Un sistema de circuito cerrado DTC o inmersión puede reducir este consumo en más de un 90%, sin sacrificar eficiencia energética.
Este es, precisamente, uno de los puntos donde existen más malentendidos y mitos urbanos.
Es cierto que, en el pasado, algunos centros de datos tradicionales generaron impactos hídricos relevantes y tensiones sociales en distintos mercados, incluyendo casos en América Latina como Chile y Uruguay. Algunos de esos diseños dependían de enfriamiento evaporativo, una tecnología que puede requerir la evaporación de grandes volúmenes de agua para disipar calor. Frente a esa realidad, comunidades, autoridades y tribunales ambientales reaccionaron con firmeza, deteniendo proyectos, exigiendo rediseños y elevando el estándar de evaluación ambiental.
Gracias a esa presión social, y también a la evolución de la ingeniería, hoy es posible analizar el tema del agua con mayor precisión técnica y menos alarmismo.
Mito 1: Los centros de datos van a secar nuestros ríos y redes de agua potable
La realidad: Las nuevas tecnologías de enfriamiento líquido utilizan circuitos cerrados (lazos cerrados). Esto significa que el agua o el fluido refrigerante circula por dentro de tuberías completamente selladas. El líquido no se evapora de manera continua; se recircula dentro del sistema y solo requiere reposiciones puntuales por mantenimiento o pérdidas menores.
Para enfriar ese líquido que regresa caliente de las computadoras, pueden utilizarse radiadores externos llamados dry coolers (enfriadores secos), que transfieren calor al ambiente sin evaporar agua como insumo continuo. Con este diseño, el consumo operativo de agua asociado al enfriamiento puede reducirse drásticamente y acercarse a cero en determinadas configuraciones.
Mito 2: Los químicos que usan van a contaminar el agua local
La realidad: El riesgo de contaminación hídrica o ambiental está estrictamente controlado por regulaciones globales muy severas. En el pasado, existían sistemas experimentales (llamados de inmersión bifásica) que usaban fluidos químicos sintéticos muy complejos. Sin embargo, debido a las alertas ecológicas sobre componentes químicos de larga duración (los llamados PFAS), las principales empresas químicas del mundo (como 3M) dejaron de fabricarlos por completo a finales de 2025.
Como consecuencia, los operadores de centros de datos abandonaron por completo esas tecnologías con riesgos químicos. Hoy en día, los circuitos cerrados solo utilizan agua desionizada mezclada con glicol común (un anticongelante estándar idéntico al que usa cualquier auto familiar en su radiador) o aceites dieléctricos biodegradables y seguros de origen sintético o vegetal. Al ser sistemas herméticos que no generan descargas líquidas al exterior, la posibilidad de que contaminen las redes de agua locales es prácticamente nula.
Conclusión
La preocupación por la sostenibilidad de la era digital es totalmente legítima, pero la tecnología actual ya cuenta con las herramientas para resolverla. Los gobiernos del mundo se están volviendo sumamente estrictos: la Unión Europea obligará a partir de 2027 a que los centros de datos muestren públicamente etiquetas de sostenibilidad (como las de los electrodomésticos) y cumplan con límites de eficiencia muy rigurosos.
Para regiones en pleno crecimiento como América Latina, la clave no es cerrarle la puerta a la Inteligencia Artificial, sino exigir que se construya con las reglas del 2026 y no con las del pasado. Si exigimos desde el primer día arquitecturas de bajo consumo hídrico, energía limpia y firme, transparencia en métricas como PUE, WUE y PCE, y una integración responsable con las redes eléctricas, nuestros países podrán atraer inversiones tecnológicas masivas, generar capacidades técnicas locales y participar en la economía del futuro protegiendo mejor sus recursos naturales más valiosos.
Referencias
Data Center Outlook 2026: Power and Cooling Challenges and Solutions Are Top of Min https://www.coresite.com/blog/data-center-outlook-2026-power-and-cooling-challenges-and-solutions-are-top-of-mind
The State of the Data Center 2026 https://datacenterrichness.substack.com/p/the-state-of-the-data-center-2026
Uptime Institute Global Data Center Survey 2024 https://datacenter.uptimeinstitute.com/rs/711-RIA-145/images/2024.GlobalDataCenterSurvey.Report.pdf
Data center policies in the EU https://www.danfoss.com/en/industries/buildings-commercial/shared/data-centers/data-center-policies-in-the-eu/
Data centers’ cooling needs are largely unmet: AFCOM https://www.facilitiesdive.com/news/afcom-data-center-world-report-energy-demand-security-technology/708254/
Direct-to-Chip Cooling – Dober https://www.dober.com/direct-to-chip-cooling
How to use water wisely in data centres – Ramboll https://www.ramboll.com/insights/decarbonise-for-net-zero/how-to-use-water-wisely-in-data-centres
How rear door heat exchangers (RDHx) support high-density rack cooling – Vertiv https://www.vertiv.com/en-asia/about/news-and-events/articles/educational-articles/how-rear-door-heat-exchangers-rdhx-support-high-density-rack-cooling/
EU Data Centers and Energy Policy: Sustainability Rules, Power Demand, and What Comes Next | ThinkSet | BRG https://www.thinkbrg.com/thinkset/eu-data-centers-and-energy-policy-sustainability-rules-power-demand-and-what-comes-next/
2025 Best Practice Guidelines for the EU Code of Conduct on Data Centre Energy Efficiency https://publications.jrc.ec.europa.eu/repository/handle/JRC141521
Latin America Data Center Boom Needs Infrastructure – Latinvex https://latinvex.com/latin-america-data-center-boom-needs-infrastructure/
Report: Data Centers & Sustainable Energy in Latin America https://iamericas.org/report-data-centers-energy-sustainability-latin-america/
The human cost of the data center push in Latin America – Global Voices https://globalvoices.org/2026/04/29/the-human-cost-of-the-data-center-push-in-latin-america/